domingo, 3 de febrero de 2008

¡¡Basta de FARCsantes!!

Que sí, que es verdad... que la manifestación está coja, que falta otra contra de los paracos (paramilitares), que la marcha ya la está politizando el partido de Uribe, que quedan muchos puntos pendientes en el decálogo de los organizadores, etc, etc, pero también es verdad, que esta iniciativa surgió el 4 de enero por medio de Facebook (impresionante en Colombia este fenómeno social que ha dejado trastocado a los observadores de turno) a través de un grupo de ciudadanos colombianos “hartos de estar hartos” de violencia, de secuestros y de muerte y que, modestamente creo, este país no puede permitirse el lujo de despreciar ninguna manifestación cívica, y menos en la coyuntura actual, ya que a veces me parece que estoy inmerso, más que en una sociedad, en un grupo de gente indolente que le da igual todo, excepto su guarito, su rumbita y “ay, que rico es este vividero”.

Uno, cuando llega a Colombia no puede entender dos cosas:
Una, que abras el periódico un día sí y otro también, y que leas que las FARC o los paramilitares han matado a 7 personas -normalmente indígenas o campesinos en un poblado perdido en la selva-, y que el colombiano que está junto a ti sólo diga: “Ay, que pesar...”. A uno no le cabe en la cabeza como este país, que durante décadas ha tenido uno de los índices de criminalidad más alto del mundo, no sea capaz de echar a la gente a la calle para pedir paz y reclamar una sociedad más justa.
Y dos, uno tampoco puede entender como en el 2008 puede haber en un Estado como Colombia (a más de un europeo le dejaría la boca abierta el dinamismo que está cogiendo este país), grupos de guerrilleros y paramilitares matando, secuestrando, y extorsionando desde hace 45 años. Si uno se pone a pensar fríamente, la cosa es de un anacronismo, de un casposo y de rancio difícil de superar.
Luego, cuando uno vive aquí, se da cuenta que las FARC no son izquierda, sino NARCOS. Y que los paramilitares no son derecha, sino NARCOS.

Por eso creo que mañana lunes día 4 de Febrero, todo el mundo debe salir a la calle en la GRAN MARCHA NACIONAL E INTERNACIONAL EN CONTRA DE LAS FARC. Espero que otro día sea en CONTRA DE LOS PARAMILITARES o la parapolítica. Pero que no nos pase como a los dos conejos:

LOS DOS CONEJOS

Por entre unas matas seguido de perros,
no diré corría, volaba un conejo.
De su madriguera salió un compañero
y le dijo: «Detente amigo, ¿qué es esto?»
«¿Qué ha de ser?», responde; «sin aliento llego...;
dos pícaros galgos me vienen siguiendo».
«Sí», replica el otro, «por allí los veo, pero no son galgos».
«¿Pues qué son?»
«Podencos.»
«¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos; bien vistos los tengo.»
«Son podencos, vaya, que no entiendes de eso.»
«Son galgos, te digo.»
«Digo que podencos.»
«Que son galgos!»
«Que son podencos!»
«¡¡Galgos!!»
«¡¡Podencos!!»
En esta disputa absurda
llegando los perros,
pillan descuidados
a los dos conejos.

MORALEJA:
Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.


viernes, 1 de febrero de 2008

Locombia I (en clave de humor)

Yo no se de donde me viene a mi esa fascinación por lo sórdido y por lo hortera.... será desde que mi amigo Alfredo me hizo ver que en un busto de escayola de Camarón, había más verdad, sentimiento y “emoción de garrafón” que en un cuadro de Wassily Kandinsky. Es una contradicción, porque aunque soy un esteta y el mal gusto me pone de mala hostia, la dictadura de lo cool me empieza a molestar tanto como lo hortera.

En 2001, cuando volví a Barcelona – esta vez para visitar a mis amigos catalanes con los que había convivido un año antes cuando estudié allí-, nos fuimos de tapas, pero esta vez no me llevaron a un bar cool de esos que frecuentábamos un año atrás, sino que me llevaron a un bar de parroquianos en Sarriá. Ante mi cara de asombro, me respondieron: “tío, lo complicado en Barcelona es encontrar ya una tasca como esta: la dictadura del diseño está arrasando con todo”.


Años más tarde llegó a Sevilla (La Alameda es ejemplo de un quiero y no puedo), y de ese tsunami no se ha librado ni Bogotá.... tiene huevos! Colombia!!! Que en los años 80 dio al mundo, junto a México, una estética sin igual: la traqueta (o la narco, pa los Europeos) que impregnó a todos los estamentos sociales, mujeres, decoración de casas, carros, ropa, etc, (vamos, un auténtico American way of life pero a la colombiana) y ahora, entras en un restaurant de Bogotá y no sabes si estás en Barcelona, Londres, Berlín, Helsinki o NY, lo cual me hace confirmar mis sospechas de que se está perdiendo el placer de viajar para encontrar cosas diferentes.

Ante la dictadura de lo cool, de lo fashion y de lo amanerado, revindico lo hortera, que por lo menos, tenía sabor y no seguía parámetros occidentales. Ahí va una muestra de una época de la historia de Colombia.... alguna que otra vigente.
bus de Medellín con iconografía colombiana
Casa tipo "soy un gilipollas estructural, y orgulloso de serlo"
Casa de Pablo Escobar en el Peñol, Medellín
Dios y Fe
Casa y piscina de Pablo Escobar en el Peñol, Medellín

Locombia I (en clave de humor)

casa de la madre de Pablo Escobar en Medellín
casa "tengo to la plata del mundo pa mi gente"
casa hecha para "su princesa"
casa tipo "Don Manué en Chipiona"
casa tipo Escarlata O`Hara

lunes, 28 de enero de 2008

el placer de lo prohibido


2 y media de la tarde del viernes pasado. En medio de un trancón "ni el hijoeputa" voy metido en mi carro por la carrera 7ª con 76. El tráfico es tenaz: busetas, colectivos, humo, claxon, sirenas, la gente emputada, asfalto recalentado, malabaristas en los semáforos, limpiavidrios, ... encerrado en mi Twingo voy absorto escuchando a Chocquibtown a una potencia tal, que haría morir de la envidia a un cani (corroncho por acá) totalmente ajeno al infierno exterior.

En esto me llama Adriana, bajo la música y empiezo a hablar por el celu sin cortarme ni un pelo, como si el mundo exterior no fuese conmigo. Semáforo en rojo. Me lo salto porque me da la gana, igual que todo el mundo en Bogotá, joe! “Te decía Adri que... Hostia Adri, creo que hay un poli detrás mía y creo que me ha quincao, te llamo luego. Ciao”. Motocicleta de gran cilindrada, luces rojas y azules, y un poli de Tráfico que me hace señas para que aparque a un ladito. Vuelvo al mundo real: “Jo-der, me la van a meter hasta el corvejón. Tengo que reaccionar rápido". En ese momento, me acuerdo rápidamente de Juanjo y David: Nooooooo español, deje ud ya la maricada hombre, que aquí todo el mundo tiene un precio”. Uf, no soy capaz. ¿...O si?

- Buenas señor, que pena con ud pero cometió dos infracciones: una, se saltó el semáforo en rojo, y dos, estaba hablando por su celular.
- Buenas tardes señor, si que pena, ni siquiera me di cuenta del semáforo... lo del celu si, es verdad, pero ud ya sabe: el trabajo, siempre de afán, me llamaba el jefe... imposible no contestar y el manos libre lo tengo roto.
- A ver señor, documentación!
(con una cara que decía “este tío se cree que soy gilipollas”. Empezamos mal). ...Ud no es colombiano, verdad?
- (enseño mis papeles sabedor de que he malgastado ya una de las opciones de salir indemne) No señor, soy español y es que... no controlo muy bien las normativas colombianas. ¿Lo dejamos en una amonestación por esta vez?.
- (al poli se le alegra la cara: parece que voy por buen camino y empiezo a remontar el partido), jejejeje, como así señor...? nooooooo (quiere decir que si). A ver (sin convencimiento ninguno), serían dos multas; una de 280.000 pesos (97 €) por hablar por celular mientras maneja y otra, de 450.000 pesos (165 €) ,por saltarse en semáforo en rojo.
- (carajo, 262 €!) ...Y bueno, ¿no me puede poner sólo una de las dos, la más baratita?
- Bueno..... e incluso, le puedo no poner ninguna...
(me lo está dejando a huevo, “el pase de la muerte”, sólo para rematar, meterla y ganar) pero.... ¿Y yo que hago, señor?
- (mi corazón de honesto ciudadano se me dispara a mil: es ahora o nunca). .....eeeeehhhh, estoooooo...eeeeh, entonces? ¿Lo dejamos en 50 mil (17 €)?
- Ok, me parece bien.
- Voy hacía el coche...
(coño! Sólo tengo 40 mil y este tío se va a cabrear de verdad como siga haciendo el gilipollas) Señor agente, venga por favor.... es que solo tengo 40, que pena con ud.
- Bueno, vale.
- (Me tiembla la mano. Le voy a dar los 4 billetes; estoy cometiendo un delito de soborno a la autoridad. En este momento si quiere, me puede detener y voy directo al talego).
- (el poli con cara de espanto) ¡Pero señor! ¡No sea ud güevón, hombre! Démelo bien dobladito y entre los papeles del carro!!
- Ah, claro, que pena.
- (el tipo se larga hacía la moto y hace el paripé. Vuelve y me da los papeles). Tenga más cuidado pa la próxima. Que esté muy bien. Ah, oiga, ¿Le gusta el fútbol?
- Si
- ¿De que equipo?
- del Betis.
- Uy, pero van fatal.
- ya, ¿Conoce a Lopera? Triple hijoeputa malparido.
- Jajaja, que esté muy bien y que remonten.
- Gracias.

Me encierro en el carro y grito para descargar la tensión. Acabo de sobornar a un poli y la cosa me ha parecido la rehostia. Mucha más adrenalina que tirarse en puenting. No lo hagan en España.... ni en Colombia. Cuando conté “la hazaña”, me dijeron los amigos que una semana antes, habían metido en la cárcel a un hombre que intentó sobornar a un poli. Mis amigos: "no güevón, ya no se puede sobornar en Colombia ni a un poli. ¿A donde vamos a llegar?"

domingo, 27 de enero de 2008

Ufffff, ¡Que tío más pesado!

El País, 26 de febrero de 2008
Hugo Chávez acusa ahora a Colombia de fraguar una guerra en su contra
El presidente venezolano acusa a Álvaro Uribe de atizar las tensiones entre ambos países con apoyo de Estados Unidos
Continúa la escalada de tensión entre Venezuela y Colombia. El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha acusado al gobierno de Álvaro Uribe, de "estar fraguando una conspiración, una provocación bélica contra Venezuela, por orden de Estados Unidos, para obligarnos a dar una respuesta que pudiera prender una guerra".

viernes, 25 de enero de 2008

como no tengo ganas de escribir....

pongo un artículo mío que me publicaron el mes pasado en la revista colombiana CROMOS, de linea indefinida...

Y tú, ¿Qué conoces de Colombia?

Un lugar para perderse y desconectar: isla de Tintipán.

De vez en cuando Colombia, nos regala paraísos ocultos como el archipiélago de las Islas de San Bernardo. Uno no puede imaginarse como todavía, en la era del turismo de masas, puedan existir parajes tan vírgenes y tan intactos como esta serie de islas coralinas situadas al norte del Golfo de Morrosquillo, en pleno mar Caribe.

Alguien podría decir que se trata de las “hermanas pobres” de las archiconocidas Islas del Rosario, pero podemos afirmar que son “humildes” sólo en cuanto a infraestructura hotelera y a popularidad; pero no en cuanto a belleza, naturaleza y patrimonio etnológico-cultural. De las 7 islas que componen el archipiélago, nos quedamos con la Isla de Tintipán donde se encuentra nuestro mejor secreto ahora desvelado: Punta Norte.

Punta Norte es una cabaña-restaurante que regentan desde hace 27 años, la entrañable pareja Carolina y Carlos. Carolina es una bogotana que harta de estudiar en un internado suizo, se escapó para dedicarse a recorrer todas las Islas del Mediterráneo de parranda en parranda gozándose su juventud al límite. Carlos, un uruguayo trotamundos que recaló en Cartagena de Indias, se quedó prendado del caribe colombiano... y de Carolina, que por entonces había decido volver a Bogotá, con previa parada en Cartagena para una última rumba. Se enamoraron y decidieron que “Bogotá podía esperar….”, así que abrieron esta cabaña-restaurante en una esquinita de la isla de Tintipán a la que bautizaron como Punta Norte.

Es el lugar perfecto para descansar y desconectar de todo: el que vaya que no espere lujos materiales como piscinas al borde de la orilla, meseros que te sirvan el Martini mientras te hacen un masaje, o suites con aire acondicionado. Punta Norte cuenta con 4 limpias habitaciones con ventanas que dan directamente al mar, - es maravilloso dormir escuchando la candencia de las olas-, y varias hamacas repartidas por las palmeras. La única “obligación” que hay que hacer en Punta Norte es descansar, llevarte un buen libro, caretear, tomar el sol, dormir en hamacas junto a la orilla y bajo las estrellas, comer una deliciosa comida de mar preparada por Carlos (aparte de ser un parsero, es un cocinero excelente), y si es posible, irte con una buena compañía.

Una vez en Punta Norte, si quieres, Carolina te lleva de excursión en lancha al Islote, famosa isla por ser la más habitada del mundo en relación con su superficie, o un paseo nocturno por los manglares para ver el plancton brillar en la oscuridad, y si eres de los que te gusta bucear, la cercana Isla Mucura cuenta en su famoso Hotel con una escuela de buceo

Para arribar a Tintipán, primero hay que llegar hasta Tolú, en el Golfo de Morrosquillo (Sucre) y desde allí, coger una lancha rápida que te lleva por todas las islas de San Bernardo (se tarda menos de 2 horas). Otra opción es llegar a Cartagena de Indias y coger una lancha en el muelle de los Pegasos (unas 3 horas).

Para reservaciones en Punta Norte: +57(310)6554851


Punta Norte

Carlos asando langostas
isla de Tintipán

viernes, 18 de enero de 2008

"La estupidez insiste siempre". Albert Camus



La Asamblea Nacional (AN) venezolana ha aprobado hoy un proyecto que reconoce "beligerancia" a las guerrillas colombianas de las FARC y del ELN. Según el texto del proyecto aprobado, se reconoce "el carácter beligerante" de estos "movimientos insurgentes" como "señal de voluntad para darles un trato político que genere confianza en las futuras negociaciones en el camino a la paz en Colombia". Y continúa… “otorgar estatus político a las FARC ayudará a conseguir la paz porque no son terroristas”.

Semejante gilipollez daría risa si no fuese por el dolor que ha causado (y causa) estos narco-terroristas a Colombia.

La semana pasada, las FARC, justo al día siguiente de montar un ridículo show al más puro estilo de Hollywood - con la inestimable ayuda del Gobierno de Venezuela y con el beneplácito del colombiano-, para liberar a dos secuestradas; justo al día siguiente, estos "políticos" secuestraron a seis personas en el Dpto. del Chocó. Entre ellos, dos profesores de matemáticas, un veterinario, un geólogo, un pintor y un estudiante de 19 años. Esta y solo esta, es la realidad de las NARCO-FARC.

sábado, 12 de enero de 2008

Blas de Lezo y Olavarrieta

¿Quien dijo que la Historia la escribe quien la gana?, ¿Cuántos españoles conocemos a Nelson y la Batalla de Trafalgar? Todos. ¿Y cuantos a Blas de Lezo y la Batalla de Cartagena de Indias? Pocos, muy pocos. Por principios y por estética todo “lo militar” me da grima, al igual que las exaltaciones patrióticas que no me conmueven lo más mínimo, pero siento fascinación por las batallas navales -hasta el día que cambiaron las velas por los motores-, y por este personaje olvidado por la historia: Blas de Lezo y Olavarrieta.

Hace meses, trabajando en Cartagena de Indias, me escaqueé una tarde con un compañero de trabajo español para enseñarle el Castillo de San Felipe, el más formidable complejo defensivo levantado por la ingeniería militar española en el Nuevo Mundo. Allí, un viejecito cartagenero nos contó la historia de unas monedas de oro. Una historia que nos dejó con la boca abierta y que más tarde investigando, pudimos corroborar que era verdad.

Corría el año de 1739 y el imperio español se encontraba en franca decadencia: el coste del control de las tierras de ultramar era cada vez era mayor y la piratería inglesa hacia estragos en el mar Caribe contra galeones y posiciones españolas. Desde hacía tiempo, Inglaterra estaba buscando la más mínima excusa para asestar el golpe definitivo a España y conquistar las plazas fuertes controlando así, todo el mar Caribe, base de partida de las riquezas americanas a Europa. Y así fue como ese mismo año, Inglaterra le declara la guerra a España en la llamada “guerra de la oreja de Jenkins”, debido a que Julio León, capitán de un guardacostas español, interceptó el Rebbeca del contrabandista Robert Jenkins perdonándole la vida pero a cambio le hizo cortar a éste una oreja, después de lo cual le liberó con este insolente mensaje: “Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”. El escándalo en Inglaterra fue mayúsculo y fue la excusa perfecta para declarar una guerra, que en realidad estaba motivada por la avaricia de los comerciantes ingleses.
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LA BATALLA

Inglaterra estudia minuciosamente el plan que no era otro que desmembrar definitivamente el imperio español, y Cartagena de Indias figuraba como la clave para sus propósitos. Esta vez no se trataba del asalto y pillaje a una ciudad; ahora se quería conquistar la que era “la llave del Imperio”. Esta plaza se había convertido en un punto de una importancia geoestratégica capital: por allí pasaban las mercancías provenientes de la península y las posesiones españolas América del sur. Su pérdida colapsaría el Imperio y los gobernantes españoles sabedores de ello y ante el inevitable enfrentamiento con Inglaterra, destinaron a Blas de Lezo para defender la ciudad. Inglaterra por su parte, prepara una gran escuadra al mando de Edward Vernon cuya rivalidad y odio con Blas de Lezo, venía de lejos.

El 13 de marzo de 1740 - con un fin de reconocimiento de la zona más que de conquista-, Edward Vernon se presenta por primera vez en Cartagena de Indias con ocho navíos mayores, dos brulotes, dos bombardas y un paquebote, y empiezan a bombardear las posiciones de Bocachica. En el momento oportuno, los cañones españoles disparan desde la selva sorprendiendo a los barcos de Vernon, que rodeados en un fuego cruzado, se ven obligados a retirarse a Jamaica.

El 3 de mayo regresa para seguir recabando información sobre las posiciones con trece buques y una bombarda, pero sólo tuvieron tiempo para huir tras verse velozmente envueltos por los navíos de Lezo. Y ahora sí, empieza a prepararse en Londres la batalla final.

El 15 de marzo de 1741, dos días después de que se diese la voz de alarma de que en La Española se habían visto 150 navíos ingleses, llegaban a Cartagena todas las fuerzas enemigas: “la visión debió ser estremecedora con un muro inacabable de velas”. Para desgracia de los españoles la información recibida estaba equivocada: Los barcos que Vernon presentó eran mucho más de 150 y dejaban a las claras que esta vez no se trataba de una escaramuza. Está casi comprobado que la escuadra británica debió componerse de 180 embarcaciones, 23600 combatientes y unas 3000 piezas artilladas (esta flota no fue superada sino hasta 1944 en la II Guerra Mundial con el desembarco de Normandía. Sobrepasaba en 60 barcos a la Armada Invencible). En cambio Lezo contaba tan sólo con 6 navíos, 2830 hombres y 990 piezas artilladas.

Y empieza la batalla: Vernon amaga, ronda y distrae la atención por las costas, comprobando lo inaccesible de la ciudad desde su frente marítimo tras intentar bombardearla con 17 navíos y las dos bombardas dirigiéndose entonces a Bocachica. El 17 de marzo comienza el cañoneo contra los fuertes y baterías de aquella entrada a la bahía. Esta acción se producía a todas horas con una media de 62 disparos cada hora, atacando permanentemente ocho barcos que se renovaban de cuatro en cuatro. Pero Blas de Leza se había preparado para minimizar los daños en su tropa y sacar el máximo provecho a los pocos recursos con los que contaba: Colocó los navíos en la entrada de la bahía para apoyar el fuego de las fortificaciones, mientras que en éstas dispuso la utilización de “rampas bajo los cañones para poder alargar los tiros y disminuir el tiempo de los mismos”. Además, ante la aplastante superioridad numérica escogió muy inteligentemente el objetivo de la artillería, busco desarbolar los barcos enemigos algo que los inutilizaría para el resto de la campaña y con ese fin ordenó la fabricación de balas encadenadas y palanquetas que se llevaban consigo todo el aparejo. Los barcos de Vernon se vieron sorprendidos con disparos imposibles que destrozaban sus velámenes dejándoles a merced del enemigo. Sólo en la batalla del día 20, los cañonazos españoles dejaron cinco navíos enemigos fuera de combate, entre ellos dos de tres puentes. Así transcurrieron los días en los que las tropas españolas apenas descansaban pero aguantaban el envite permanente de los navíos británicos.

Tras 19 días de bombardeo continuo, el 5 de abril de 1741 las tropas inglesas lanzaron con éxito un asalto combinado por tierra y mar contra el fuerte de San Luis de Bocachica, que presentaba tal brecha que incluso se podía entrar a la carga por ella. Las tropas españolas se retiraron hacia la ciudad cuando los ingleses ordenaron pasar a cuchillo a toda la guarnición. Entretanto, Lezo ordenaba barrenar el navío Galicia para cegar el paso de Bocachica, pero desgraciadamente el barco no cogió fuego rápidamente y cayó en manos inglesas. Se rompía así la primera línea de defensa que el propio Blas consideraba clave y quería mantener inexpugnable a toda costa. Aunque los atacantes sufrieron 1500 muertos durante el asedio de la fortificación, la situación se ponía muy de cara para ellos.

Tras la toma de Bocachica, Vernon manda la fragata Spence con dos oficiales capturados y el estandarte del buque insignia de Lezo, el Galicia, a Jamaica y Londres informando de la inminente toma de Cartagena de Indias.

Sin embargo, Blas de Lezo no se rindió y siguió combatiendo para impedir el desembarco de tropas enemigas en las inmediaciones del cerro de La Popa. Este accidente geográfico suponía una amenaza para el castillo de San Felipe de Barajas que defendía el acceso a la ciudad. Por ello los ingleses se lanzaron contra La Popa, tomándola el día 17 de abril tras una feroz resistencia española. Sólo quedaba someter el castillo de San Felipe de Barajas y la suerte de Cartagena de Indias estaría prácticamente sellada. La victoria estaba a un paso.

Ambos bandos preparaban el combate final: por el lado ingles se subió la artillería a La Popa para bombardear día y noche el castillo de San Felipe, mientras, desembarcaban miles de hombres que hablaban de una ofensiva a gran escala. En el lado español, Lezo ordena limpiar las inmediaciones para no dar cobertura al enemigo y cavar un foso alrededor del fuerte que conectara con una trinchera zigzageante situada a lo largo de la ladera del lado Sur. Ordenó que trajesen al castillo la reserva de marinos dejando indefensa Cartagena, retiró a los civiles a la ciudad y voló el puente de acceso a ella. Se la jugaba a una carta. El comandante español dispuso en la trinchera 650 soldados y dentro del castillo 300, más la reserva de 200 marinos. Eso era todo: 1150 hombres contra 19.000 enemigos.

En la madrugada del 20 de abril de 1741 comienza el asalto final al castillo de San Felipe de Barajas por sus 4 costados. Vernon no quiso dar apoyo naval al asalto, puesto que debía internarse en un estrecho canal en el que la superioridad del San Felipe de Barajas era evidente. Las tropas inglesas que avanzan por el Este calculan mal y se ven de repente bajo el fuego del castillo sin tener otra opción que intentar finalmente el asalto, pero cuando llegan a la muralla, las escaleras se quedan cortas dos metros, los mismos que tenía el foso ideado por el comandante español. Al Oeste, las tropas tienen el mismo problema, produciéndose en ambos frentes una verdadera carnicería entre los atacantes incapaces de escalar las murallas: “...rechazados al fusil por mas de una hora y después de salido el Sol en un fuego continuo y biendo los enemigos la ninguna esperanza de su intento (...) se pusieron en bergonzosa fuga al berse fatigados de los Nuestros los que cansados de escopetearles se abanzaron a bayoneta calada siguiendolos hasta quasi su campo...”.

Por su lado Sur, las tropas británicas avanzaban hacia el castillo pero al enterarse que al mismo tiempo en los otros frentes sus compatriotas están siendo masacrados bajo un fuego espantoso, corren en su ayuda. El fuego de fusilería es intensísimo y los soldados ingleses no consiguen progresar con facilidad. Pasan las horas y las fuerzas de ambos bandos se van concentrando en el mismo flanco, sin embargo ya es de día y los ingleses están sufriendo un gran desgaste bajo el sol tropical. Los ingleses envían 400 hombres más de refuerzo pero el combate sigue igual de trabado hasta que los británicos dan el toque de asalto comenzando el combate a bayoneta calada. La línea de combate llega a los pies de la fortaleza, varios puntos de la trinchera han sido rebasados, el combate es encarnizado, y los soldados españoles están empezando a mostrar signos de debilidad. Blas de Lezo se da cuenta que es el momento decisivo de la batalla, es un todo o nada, y da la orden de que sus 300 marinos, que servían los cañones del castillo y eran su única guarnición, salgan a la carga. Los fatigados ingleses se vieron desbordados en un momento crítico de la batalla ante la frescura e ímpetu de aquellos hombres, siendo expulsados de aquella posición y perseguidos por la tropa española, comenzando una retirada cuesta abajo. Ante estos acontecimientos, los asaltantes que ascendían la ladera también se vieron desbordados psicológicamente y la huida se contagió a todas las fuerzas inglesas, produciendo una estampida desordenada que los dejó a merced de los españoles y provocó la masacre de los ingleses. Estos fueron perseguidos por los defensores hasta La Popa donde capturaron las piezas de artillería que allí había. El asalto final había terminado y Blas de Lezo y Olavarrieta, había ganado una batalla épica.

Mientras, por esos días llegaba a Londres la Fragata Spence mandada por Vernon tras ganar Bocachica: Cuando la noticia llegó a la capital británica “se dispararon salvas desde la Torre de Londres, las campanas de las iglesias se echaron a volar y la victoria fue celebrada con iluminación general y fuegos artificiales”. Incluso el Parlamento, desconociendo el desenlace final, mandó acuñar monedas conmemorativas de la “victoria”. En algunas se representaba a Lezo arrodillado entregando su espada al almirante inglés, y en las que rezaba la siguiente inscripción “el orgullo español humillado por Vernon”.
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EL OLVIDO

Como decía al principio, la historia no siempre la escribe quien la gana y España no supo escribirla. Una vez sabida la humillación, el Rey Jorge II y el Parlamento británico montaron una campaña para silenciar y a ocultar este pasaje de la Historia. Mandaron al ostracismo al capitán Edward Vernon y ordenaron rápidamente a fundir todas las monedas de oro. Sin embargo, todavía quedan unas cuantas en el Museo Naval de Madrid y en el Museo Nacional de Colombia.

Sin embargo, años más tarde los ingleses encumbraron a este Capitán enterrándolo en la en la Abadía de Westminster con todos los honores (¿?), y todavía hoy si visitamos Londres podemos ver su tumba en la zona de Portobelo. Mientras, Blas de Lezo y Olavarrieta, moría en el más absoluto de los olvidos el 7 de septiembre de ese mismo año a causa de las heridas producidas por la batalla. Se enterró en una fosa común en Cartagena y se desconoce el lugar. Gracias a él, España pudo seguir dominando la zona casi 70 años más e Inglaterra no se recuperaría del varapalo hasta la batalla de Trafalgar. Un personaje más, olvidado por la Historia.

PD: Después de este relato, se me viene a la cabeza aquel día cuando un Ministro “de cuyo nombre no quiero acordarme”, nos anunció como si fuese una hazaña épica: “al alba, con fuerte viento de levante y marejada, se ha tomado la Isla de Perejil...”. Que ridículo!, si Blas de Lezo levantara la cabeza....!!!

lunes, 7 de enero de 2008

el olvido que seremos

Era un crimen anunciado. En 1987 el médico Héctor Abad Gómez era asesinado en plena calle a manos de un escuadrón de paramilitares que controlaban la ciudad de Medellín. En el bolsillo de su pantalón encontraron un poema de José Luis Borges titulado “Ya somos el olvido que seremos”.

Han pasado veinte años. Veinte años “de espera”, para que su hijo, el escritor Héctor Abad Faciolince haya podido encontrar la manera literaria de contar lo que pasó sin que la herida le impidiese caer en la autocomplacencia del dolor. Con este libro, el escritor salda una deuda personal y “venga” la memoria de su padre, impidiendo el propósito de las manos asesinas: el olvido.

A través de “El olvido que seremos”, de una belleza formal extraordinaria, Abad Faciolince describe magistralmente una época oscura de Colombia con el hilo conductor de la historia de su padre, que a parte de médico, fue el “padre” de la Medicina Preventiva en Colombia, Catedrático de Medicina en la Universidad de Antioquia, líder del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos de Antioquia, fundador de la Escuela Nacional de Salud Pública, Coordinador de Future for the Children, Futuro para la niñez en Colombia, Agregado Cultural de la Embajada de Colombia en México, melómano, lector ávido, y columnista de El Tiempo... un Humanista, que vivió y murió luchando por hacer una Colombia más justa y tolerante.

Lo recomiendo mucho.

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los triunfos de la muerte y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quien fui sobre la tierra.

Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.

(J. L. Borges)

jueves, 27 de diciembre de 2007

adiós 2007!!!

Ea, pues ya está. Se acabó el año y yo mañana, “me abro como la yuca” hasta el día 3.
Nos recorreremos en jeep media Colombia desde Bogotá al Golfo de Morrosquillo, en pleno Caribe: Bajaremos el altiplano y llegaremos al valle del río Magdalena; subiremos Los Andes y bajaremos de nuevo; cruzaremos otra vez el Magdalena cerca de Barranquilla y el sábado por la mañana según lo previsto, llegaremos a Tolú donde cogeremos una lancha que nos llevará hasta la isla de Ceicen (bueno.... un islote de 60 X 60 metros) donde hemos alquilado una cabaña justo en la orilla del mar.

...Y aislados, sin luz, ni agua, ni cobertura de móvil, ni turistas; con menos de 20 personas repartidas por todo el islote, a 37 grados y en bañador; entre inmersiones de buceo, ron, un libro, comida de mar, arepa huevo, alguna que otra langosta, con una excelente compañía, y con la brisa del mar Caribe, me despediré de este 2007. Un año extraño, como de transición ... 365 días que resumo así:

E' un mondo difficile
e vita intensa
felicita' a momenti
e futuro incerto
il fuoco e l'acqua
con certa calma
serata di vento.
E nostra piccola vita
e nostro grande cuore



Arrivederci 2007!!
me pido la hamaca!!!!
nuestra cabaña

domingo, 23 de diciembre de 2007

Un cuento de Navidad; cuando la realidad supera a la ficción

"Con ese último rollo de película sería más que suficiente". Tantas veces había escuchado Gonzalo hablar a sus suegros de su Algeciras natal; de Cádiz; de Sevilla; de Jerez, de Málaga... que llevaba preparando este largo viaje desde hacía mucho tiempo y no quería que se le escapase ni un detalle; por fin iba a conocer la tierra de su esposa: Andalucía. Llevaba una semana revisando y limpiando su máquina de fotografiar Telka II, y su mujer, que aunque desde niña vivía en Tudela, todavía conservaba un ligero acento andaluz que le servía para reprocharle cariñosamente lo “pesaíto” que era con la dichosa cámara. Pero Gonzalo como buen navarro, era un tozudo impenitente.

Salieron de Navarra en los primeros días de febrero de 1958 y fueron cruzando la península en tren, autobús y taxis, lo cual les permitía parar donde querían y degustar la comida de los pueblos por los que pasaban, que por aquellos tiempos no es que fuese abundante. La llegada a Andalucía le pareció un infierno: pensaba que siendo navarro, estaría “curado en salud” en cuestiones montañosas, sin embargo, aquel paso por Despeñaperros fue de los peores momentos de todo el viaje: qué de curvas y cuánto vomitó aquel día... una vez recuperado, y tras aquel mar de olivos que se perdía en el horizonte, llegó Bailén; y después Andujar; y Marmolejo, y Villa del Río.... y en todos los pueblos y veredas que podía, se bajaba para retratar a familias enteras y a todas, les preguntaba nombre y dirección para enviarles la foto una vez revelada. Su mujer se reía de su noble inocencia.

En Sevilla sólo pudieron quedarse una noche. Les gustó, pero no tanto como se la habían imaginado: les resultó algo provinciana, y es que todavía estaba muy presente en el imaginario de los españoles aquella ciudad de los años 20 y 30, famosa por ese ambiente de excesos entre toreros, cantaores y literatos.

De Sevilla a Jerez intentarían hacerlo en un solo día: hasta Utrera lo harían en tren, y de ahí a Jerez irían en taxi. Y así lo hicieron. Eran las once de la mañana cuando salieron de la estación de Utrera camino Jerez donde pasarían la noche. A través de la ventanilla del taxi, Gonzalo y su mujer sólo veían campo y más campo, y entre cultivo y cultivo, algunas chozas cerca de los Cortijos. Y siempre niños; ó jugando ó trabajando en el campo, pero niños por todas partes. Llegando a una venta a la que le llamaban Santa Luisa cerca de Lebrija, decidieron bajar y tomar algo antes de llegar a Jerez. El lugar era pintoresco para hacer fotos porque había algunas chozas de campesinos cerca de un gran cortijo con dos torres al que le llamaban La Cibuta. Una vez más cogió su cámara, preparó su rollo y como había hecho tantas veces desde que salió de Navarra, empezó a fotografía todo lo que allí veía.

Retrató al completo a una familia de jornaleros que decían llamarse “los Meangos”, - a Gonzalo le daba risa que los andaluces se llamasen por su sobrenombre a modo de clan familiar con los apodos más variopintos-, y como siempre que hacía cada vez que retrataba a familias, les preguntaba la dirección. Complicado esta vez, porque vivían en medio del campo... De camino al taxi pasó andando por otra choza vecina y vio a 3 niños; dos de ellos hermanos que se reían con otra niña de una choza colindante. La foto era perfecta: “a ver niños, ¿Quieren retratarse?”. Igual por el acento extraño o por lo insólito de la situación, los tres chiquillos se paralizaron y se quedaron rígidos ante la cámara. La madre de la niña que andaba por allí, se apuntó también al retrato y así quedaron los 4 para el encuadre: los dos hermanos, la niña y su madre. “Que buen retrato”, pensó Gonzalo: “una, dos... ¡Foto!”. Subió al taxi con su mujer y completó su viaje: Jerez, Cádiz y por fin, Algeciras.

La mayoría de las fotos, una vez reveladas en Tudela, fueron enviadas a sus retratados, tal y como había prometido Gonzalo. Algunas se las quedó él y otras se perdieron.
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Terminaron los 50 y llegaron los años 60, y con ellos, el boom económico de España y el turismo; La guerra del Vietnam, las revueltas estudiantiles de mayo del 68, la llegada del hombre a la Luna... Los años 70 trajeron por fin el ocaso de una época oscura: la dictadura y la muerte de Franco; Llega la Democracia, la Constitución, las Autonomías, la Primera Copa del Rey para el Real Betis Balompié... Los 80 empiezan con la llegada del Gernika a España, el Mundial 82, la entrada de España en la OTAN y en la Unión Europea; el estado del bienestar y empieza a vislumbrase la caída del Muro de Berlín... Con los 90 vienen las Olimpiadas y la Expo, abriéndose España definitivamente al mundo. Llegan los primeros inmigrantes y nuestros emigrantes empiezan a volver... y un día del año 1998, Gonzalo, al abrir un libro en su casa de Tudela, se le caen unas cuantas fotografías de aquel viaje que hizo a Andalucía en el año 1958. No recordaba donde estaban tomadas esas fotos pero en el reverso ponían: familia de los Meangos. La Cibuta, Lebrija. No lo dudó ni un momento y aunque hubiesen pasado 40 años y 8 meses, la palabra de un navarro no se incumplía jamás. Así fue como Gonzalo escribió una carta pidiendo disculpas por el retraso de 4 décadas y mandó las fotos en un sobre.

Cuando esa carta llegó a Lebrija esa dirección ya no existía: ni había choza, ni familia "Meango", ni nada de nada; en ese lugar lo único que quedaba en pié era el cortijo y la venta Santa Luisa junto a la Nacional IV. Sin embargo, otras de las direcciones que puso Gonzalo era la de un familiar de los Meangos que por el año 58 vivía en el pueblo pero que ya llevaba muerto muchísimos años. Por lo tanto, sin destinatarios, la carta se quedó en la oficina de correos de Lebrija durante algún tiempo hasta que un día, cuando ya iba a ser devuelta, un cartero, “el botifarro” -ya jubilado-, pidió que se la diesen porque creía conocer a uno de los antiguos “Meangos”, hijo del destinatario muerto hacía ya muchos años. Lo encontró, e intrigados, abrieron el sobre y leyeron atónitos la carta que iba acompañada de varias fotografías. Entre las fotos, venía una que no era de “Los Meandros”, sino la de aquellos dos hermanos que se reían con la chiquilla de la choza de lado: mi tío Salva, sentado en el suelo y mi madre, que le coge con la mano derecha la cabeza.


Dedicado a Don Gonzalo Cordero que 40 años y 8 meses después, hizo honor a su palabra. Y a sus 92 años, sigue vivo para contar esta historia.



martes, 11 de diciembre de 2007

New York Times escoje a Bogotá como uno de los lugares que vale la pena visitar en el 2008


Por su diversidad cultural y encanto colonial, son las razones por la cual, la sección de viajes del New York Times ha elegido a Bogotá entre las 53 ciudades recomendadas para visitar en el próximo año 2008

The New York Times ya publicó en febrero de 2006 un artículo titulado 'Bogotá ya no es solo para valientes'. Y dice: "Es un lugar fabuloso para visitar (...) un escenario que vibra con restaurantes, museos de gran nivel y un encantador barrio colonial".


Lonely Planet, (la Loli plane, como dice un colega) considerada la biblia del turismo mundial, alabó el carácter "cosmopolita" de Bogotá.

Vanity Fair (edición italiana) incluyó en enero de este año a Bogotá en una lista de seis 'paraísos escondidos', por su oferta gastronómica, cultural y arquitectónica.

En noviembre de 2006, la ciudad recibió su reconocimiento máximo al ganar el premio de la X Bienal de Arquitectura de Venecia (Italia), por ser "una señal de esperanza para otras ciudades, por ricas o pobres que sean".
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Me alegra mucho esta noticia porque pocos países lo han tenido tan difícil como Colombia: Estar tan estigmatizados en el mundo como éste y "darle la vuelta a la arepa" es una tarea titánica. Me estremece pensar en el brutal poder que ejercen los imaginarios colectivos entre los ciudadanos de Europa y de EEUU y cómo éstos desacreditan lo que sea sin conocer.

Varios de mis mejores amigos/as no vendrán jamás a verme porque sus novias&esposas/os tiene pánico a la palabra COLOMBIA, aunque alguno/a no sepan ni situarla bien en el mapa "ni farta que hase, joé" como me diría una que me se. Me da lástima por ellos porque se perderán uno de los países más alucinantes del mundo.
Enhorabuena, cachacos!



lunes, 3 de diciembre de 2007

un Papa Noel saetero

De un tiempo a esta parte había visto a Papa Noel en las fachadas de algunas casas de muchas maneras: trepando a modo de planta enredadera, en una escalera, colgado de una cuerda e incluso ahorcado. Pero nunca había visto esto: un Papa Noel de tamaño 1:1 a punto de arrancarse con una saeta.
"Fijarse bien" en el detalle de las manos: la izquierda templa y la derecha en el pecho con un sentimiento que no se pué aguantá


En este balcón Señora
Yo te canto con amor,
pues aunque soy de Laponia
te llevo en el corazón
Por ser Guapa y Soberana

lunes, 26 de noviembre de 2007

Juan de Castellanos

Hoy martes 27 de noviembre se cumplen 400 años de la muerte de Juan de Castellanos: un poeta semidesconocido que nació en Alanís de la Sierra (Sevilla) en 1522 y que murió en Tunja (Colombia) en 1607.
Este andaluz, aparte de entretenerse en escribir el poema más extenso jamás escrito en castellano, Elegías de Varones Ilustres de Indias (113.609 versos endecasílabos en 4 libros), tuvo una de las vidas más apasionantes y aventureras que jamás haya visto. Se cree que con 17 años y con una educación media (entendía de gramática, preceptiva y latín) salió de Sevilla para no volver jamás. En 1539 llegó a la isla de Borinquen y el esplendor del Caribe explotó ante sus incrédulos ojos. Desde ese momento, este joven empezó a tomar nota de todo lo que veía, oía y sentía. Origen de lo que sería después Elegías de Varones Ilustres de Indias.

De negociante de perlas pasó a ser soldado conquistador, recorrió el Nuevo Reino de Granada (Colombia y Venezuela). Guerrero en el Cabo de la Vela, en Riohacha, en Santa Marta y participó en la conquista del Valle de Upar. Vio desaparecer ciudades (Nueva Cádiz, isla de Cubagua) y en contradicciones nunca saldadas cantó las hazañas españolas y evidenció el orgullo y arrojo de los nativos. Expedicionario en la busca de El Dorado, abrió trochas, y negoció con esclavos. Fue amigo de Pedro de Ursúa, rivalizó con Jiménez de Quezada, se hizo cura en Cartagena de Indias en 1554, atendió en Tunja a Venero Díaz de Leyva. Padeció un proceso inquisitorial de cual salió sin mayor problema. Distinguió a las Hinojosa y ya como beneficiado (Párroco) de la catedral de Santiago de Tunja le enviaron desde la Guajira a una hija engendrada en esos años caribeños.

Una vez instalado en Tunja con 40 años, cansado y viejo (para la época y para lo vivido), pensó que debía recoger en un poema todo lo que había visto y vivido. Quizás caviló que moriría en breve pero duró 40 años más. La importancia de Elegías de Varones Ilustres de Indias es enorme: aparte de las pocas palabras autóctonas que recoge Colón y Antonio de Nebrija, es Juan de Castellanos el primero que arriesgó la gloria de su obra por atreverse a consolidar entre sus 113.609 versos las voces indígenas. Es interesante ver cómo llega una lengua como el español a tomar posesión de un territorio y a pesar de ser tan madura, enmudece ante el mundo que trata de nombrar. Castellanos acuñó lo hispanoamericano y le dio carta de nacimiento a lo recién descubierto. Cronista que se atrevió a escribir palabras desconocidas y por lo tanto vulgares y sacrílegas como guama, maní, guacamaya, o guayaba, hizo suyo y quiso compartir todo lo que por el Nuevo Mundo veía, sin pensar, quizás, que con el arrojo de su pluma se estaba atando la soga de la censura. Fue también la primera persona que a los indígenas los llamó por su nombre propio más allá de una definición genérica. Prodigó las palabras indígenas para todo lo que no tenía nombre en español.

Nunca fue bien recibido en España; demasiado "irrespetuoso" mencionar en unas mismas páginas al Cacique Turmequé y a Felipe II. En Hispanoamérica su obra no corrió con mejor suerte. Para los eruditos europeos era un simple cura de Tunja, para los sabios que se desenvolvían en estos nuevos reinos era un buen hombre desocupado que dedicaba sus horas vacías a escribir fantasías. Para los historiadores era un poeta, y para los poetas, un historiador.

Hubiera sido perfecta una ocasión como ésta para rescatar una figura tan olvidada e importante como lo es Juan de Castellanos. Tendremos que esperar a su V centenario.....


Así describía el Nuevo Reino de Granada: Deste reino lo ceban otros ríos, Por do, hasta llegar á sus confines, Pueden desde la mar entrar navíos, A lo menos remeros bergantines, Las mayores distancias ó desvíos, Hasta los indios dichos matachines, E ya cierto patax hizo la prueba Hasta cerca de Mérida la nueva.
De hoja de laurel es la hechura, Ambas bandas así proporcionadas; Va desaguando acia Cinosura, Donde mezcla sus aguas con saladas: Dentro tienen los indios su cultura



La mejor persona que ha escrito sobre este personaje es el escritor colombiano William Ospina, en su libro Las Auroras de Sangre.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Petrona Martínez, o el Bullerengue

"El país se derrumba y nosotros de rumba", dicho colombiano

Aunque no se descarta que en tiempos coloniales tuviese connotaciones fúnebres, hoy en día el Bullerengue es una de esas danzas colombianas que alegran el alma.
Este baile de la costa del Caribe simboliza la fecundidad femenina y sólo es bailado y cantado por mujeres. En esencia es una danza ritual que se realiza de manera especial cuando las jóvenes llegan a la pubertad. Es quizás, una de las danzas en las cuales se destaca con mayor fuerza la ascendencia africana más característica del Caribe colombiano. Su máxima exponente, Petrona Martínez.




A Petrona le llegó tarde el éxito: con 60 años. Como tantas mujeres de la costa del caribe colombiano, su vida no ha sido fácil. En la actualidad tiene 69, y aunque se ha recorrido medio mundo en estos últimos años, sigue siendo esa mujer alegre y sencilla que sembrando papa y yuca en su huerto, tiene como máxima aspiración “que este ritmo perdure en las próximas generaciones”.

Escuchar a Patrona Martínez cantar un bullerengue sin moverse es imposible: es una explosión de vida, un reguero de música y ritmos.



La vida vale la pena

Cuando vine a Palenquito
Yo ví la vida en un hoyo
Me dediqué con mis hijos a sacar arena del arroyo
Oye Piñales, la vida vale la pena
Coge la pala en la mano y vamos a sacar arena
César Jiménez ya la creciente bajó
Vamos a sacar la arena pa`ganarnos el arroz
Amil Martínez la vida vale la pena
Coge la pala en la mano y vamos a sacar arena
Cuando el arroyo se crece son cosas que yo lamento
Ay, dice mi compañero que es otro día que yo pierdo
Oye Juanchito, la vida vale la pena
Coge la pala en la mano y vamos a sacar arena

Entrevista a Petrona Martínez en El País:

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La Habana

Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver

¿Será verdad que siempre ocurre...? No sé, pero a mi me pasó.

Aquellos dos meses del 2001 en los que estuve “dizque trabajando”, se grabaron en mi a base de ron, de mar caribe y de amor: sentados en corros, las noches se pasaban en el malecón entre risas, canciones, besos y ron.

Pocos viajes han sido tan tristes como el que hice cuando tuve que dejar La Habana. No se si por la edad, por las ganas tremendas de conocerla, por ver qué quedaba de aquel misticismo revolucionario, por aquella música, por aquel paisaje urbano maravillosamente decadente, por aquel malecón y aquellas olas que nunca descansan, por aquellos eslóganes anacrónicos de “Revolución o Muerte” que siempre me habían causado tanta intriga, por todo lo que representa Cuba, ó por que tuve la suerte de vivir con habaneros en barrios fuera del circuito turístico... no lo se, pero lo cierto es que me quedé enganchado y soñaba con volver algún día a La Habana. Por aquel entonces, le escribí unas palabras a una amiga que estaba viviendo en Alemania contándole cómo era aquella ciudad y hoy, al releerlas, me causan una mezcla de tristeza, risa, ternura por mi inocencia y nostalgia.

El destino me llevó de nuevo, 5 años después, a La Habana hace ahora justo un año: “dizque de nuevo trabajando”. No puedo negar que me inquietaba la idea de experimentar lo que tantas veces había soñado que sucediese pero al volver a pasear por aquellas calles, me di cuenta que La Habana ya no era la misma..... o tal vez el que ya no fuese el mismo era yo: la maravillosa decadencia de la ciudad, la veía ahora como una miseria indignante; los eslóganes de “Revolución o Muerte”, me parecieron esta vez un coñazo y un aburrimiento tremendo; la prostitución y el turismo sexual de la isla, un escándalo vergonzoso; el misticismo revolucionario, era ahora una ridícula farsa; a los irreductibles barbudos, el paso del tiempo y la inquina mental los habían convertido en 4 vejestorios que no supieron envejecer... ni morir a tiempo, los habaneros con los que conviví habían desaparecido, y del amor “de verano” aquel, no existía ya sino el recuerdo.

Sólo quedaba el ron, la invariable belleza del son, las olas del mar Caribe que nunca descansa rompiendo en el malecón y la insoportable hermosura de La Habana.






La Habana






jueves, 15 de noviembre de 2007

El Yin y el Yan en un solo día

El trabajo obliga, y ayer me tuve que desayunar un arepa indigesta: asistir a la presentación de “Cartas a un joven español”, la última gran obra de la literatura universal: un manual indispensable para ser un buen patriota. En frente mía, un señor bajito de media melena - tinte caoba que me he fijao yo-, bigotito canoso y con cara de mala hostia hablando del Apocalipsis islamofascismo (¿?) y repitiendo el chiste de Umbral: “sólo hablo de mi libro” cuando le preguntaban por el orangután venezolano. Y menos mal que no se nos puso a hablar en plan colombiano: “que pena con uds que me demoré porque me pilló un trancón tenaz...”, que este hombre ya nos ha dado muestras de sus dotes políglotas. Pue eso, que lo de ayer no está pagao con ná. El Yin

Como tampoco está pagado con ná el concierto de anoche: "Dos pájaros de un tiro". El Yan. Simplemente genial. Serrat, como siempre y Sabina, soberbio. Dos horas y media mágicas que me transportaron a mi infancia cuando escuchaba los casettes de mis padres... Para la libertad, Caminante, Penélope, Mediterráneo, y a mi adolescencia: Y nos dieron las diez, Pacto entre caballeros.... En fin, que estos “Dos pájaros”, me devolvieron el buen rollo que me habían quitado por la mañana con la indigestión de la arepa. El Yin y el Yan en un solo día.


Foto: Mauricio Moreno / EL TIEMPO

PD: mamá, gracias por convencerme para que fuese al concierto.

martes, 13 de noviembre de 2007

la vida por delante

Hace un par de semanas, vagabundeando por youtube, me encontré con esta reliquia que lleva alegrándome las noches de vuelta a casa. Es un video de finales de los 60, principios de los 70, donde están el Turronero, Camarón, Paco Cepero y Paco de Lucía.

Aparte de la grandiosa calidad musical que tiene, -cante jondo de verdad, del bueno, y con sabor-, muchas cosas podemos ver en este video: la voz sublime del Camarón en su juventud, que la voz del Turronero ya sonaba antigua desde el principio, que sólo quedan vivos los 2 guitarristas, la inocencia y la verdadera alegría que desprende el rostro de cada uno de ellos y sobre todo, lo más llamativo, lo efímero de la vida.


Leyendo el otro día una entrevista y viendo las fotos del Turronero antes de morir, en silla de ruedas, casi sin poder hablar y comentando lo sólo que estaba porque todos le habían dado la espalda, estas imágenes se hacen aún más trágicas. Mucho más de lo que ya por sí tributa el flamenco.

lunes, 5 de noviembre de 2007

memoria de pez

Cuántas veces hemos escuchado, - cuando se critica a la actual inmigración ilegal que llega a España-, que antes, “los emigrantes españoles éramos diferentes a estos, ya que cuando nosotros llegábamos a los países receptores lo hacíamos con un contrato de trabajo debajo del brazo y no vagabundeábamos por las calles en busca de uno”.

Una imagen vale más que mil palabras...



CUADERNO DE BITÁCORA