viernes, 25 de enero de 2008

como no tengo ganas de escribir....

pongo un artículo mío que me publicaron el mes pasado en la revista colombiana CROMOS, de linea indefinida...

Y tú, ¿Qué conoces de Colombia?

Un lugar para perderse y desconectar: isla de Tintipán.

De vez en cuando Colombia, nos regala paraísos ocultos como el archipiélago de las Islas de San Bernardo. Uno no puede imaginarse como todavía, en la era del turismo de masas, puedan existir parajes tan vírgenes y tan intactos como esta serie de islas coralinas situadas al norte del Golfo de Morrosquillo, en pleno mar Caribe.

Alguien podría decir que se trata de las “hermanas pobres” de las archiconocidas Islas del Rosario, pero podemos afirmar que son “humildes” sólo en cuanto a infraestructura hotelera y a popularidad; pero no en cuanto a belleza, naturaleza y patrimonio etnológico-cultural. De las 7 islas que componen el archipiélago, nos quedamos con la Isla de Tintipán donde se encuentra nuestro mejor secreto ahora desvelado: Punta Norte.

Punta Norte es una cabaña-restaurante que regentan desde hace 27 años, la entrañable pareja Carolina y Carlos. Carolina es una bogotana que harta de estudiar en un internado suizo, se escapó para dedicarse a recorrer todas las Islas del Mediterráneo de parranda en parranda gozándose su juventud al límite. Carlos, un uruguayo trotamundos que recaló en Cartagena de Indias, se quedó prendado del caribe colombiano... y de Carolina, que por entonces había decido volver a Bogotá, con previa parada en Cartagena para una última rumba. Se enamoraron y decidieron que “Bogotá podía esperar….”, así que abrieron esta cabaña-restaurante en una esquinita de la isla de Tintipán a la que bautizaron como Punta Norte.

Es el lugar perfecto para descansar y desconectar de todo: el que vaya que no espere lujos materiales como piscinas al borde de la orilla, meseros que te sirvan el Martini mientras te hacen un masaje, o suites con aire acondicionado. Punta Norte cuenta con 4 limpias habitaciones con ventanas que dan directamente al mar, - es maravilloso dormir escuchando la candencia de las olas-, y varias hamacas repartidas por las palmeras. La única “obligación” que hay que hacer en Punta Norte es descansar, llevarte un buen libro, caretear, tomar el sol, dormir en hamacas junto a la orilla y bajo las estrellas, comer una deliciosa comida de mar preparada por Carlos (aparte de ser un parsero, es un cocinero excelente), y si es posible, irte con una buena compañía.

Una vez en Punta Norte, si quieres, Carolina te lleva de excursión en lancha al Islote, famosa isla por ser la más habitada del mundo en relación con su superficie, o un paseo nocturno por los manglares para ver el plancton brillar en la oscuridad, y si eres de los que te gusta bucear, la cercana Isla Mucura cuenta en su famoso Hotel con una escuela de buceo

Para arribar a Tintipán, primero hay que llegar hasta Tolú, en el Golfo de Morrosquillo (Sucre) y desde allí, coger una lancha rápida que te lleva por todas las islas de San Bernardo (se tarda menos de 2 horas). Otra opción es llegar a Cartagena de Indias y coger una lancha en el muelle de los Pegasos (unas 3 horas).

Para reservaciones en Punta Norte: +57(310)6554851


Punta Norte

Carlos asando langostas
isla de Tintipán

6 comentarios:

el aguaó dijo...

Es bonito encontrarse con lugares así en los tiempos que corren. A veces me da la sensación de que el mundo ya está explorado completamente, y de que, para desgracia nuestra, toda la superficie terrestre está desvirgada, dotada de esa mácula en la que se ha convertido la infraestructura del turismo y la urbanización.

Por eso, cuando descubro sitios como el que enseñas en tu entrada, me alegro profundamente.

Buena entrada.

Un fuerte abrazo amigo.

del porvenir dijo...

Yo de Colombia sólo sé perderme en El Cepo, pero creo que eso cae por la calle Colombia, no por Colombia a secas je, je,... un saludo

gazpacho con arepa dijo...

Aguaó, egoístamente, una de las cosas que más me gustan de este país es que no te encuentras a un güiri ni por equivocación y siempre tienes la sensación "de ser el primero" en llegar.

Del Porvenir: jejeje, me he reído. Que buen bar El Cepo. ¿Sigue abierto?

del porvenir dijo...

Pues sí

Anónimo dijo...

Qué maravilla, es envidiable levantarte cada mañana y tener a pocos km. sitios como el que nos enseñas.

Son mis vacaciones favoritas, aquellas en las que es posible encontrarse con uno mismo y poner en orden tu vida.

Reconozco que hay miles de cosas que ver en todo el mundo, empezando por nuestra tierra, claro, pero es que la playa me parece un regalo de la naturaleza y éstas en concreto, un regalo de lujo.

Fantástico, ahora me refiero al artículo.

Saludos.

Tintipan dijo...

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