lunes, 28 de enero de 2008

el placer de lo prohibido


2 y media de la tarde del viernes pasado. En medio de un trancón "ni el hijoeputa" voy metido en mi carro por la carrera 7ª con 76. El tráfico es tenaz: busetas, colectivos, humo, claxon, sirenas, la gente emputada, asfalto recalentado, malabaristas en los semáforos, limpiavidrios, ... encerrado en mi Twingo voy absorto escuchando a Chocquibtown a una potencia tal, que haría morir de la envidia a un cani (corroncho por acá) totalmente ajeno al infierno exterior.

En esto me llama Adriana, bajo la música y empiezo a hablar por el celu sin cortarme ni un pelo, como si el mundo exterior no fuese conmigo. Semáforo en rojo. Me lo salto porque me da la gana, igual que todo el mundo en Bogotá, joe! “Te decía Adri que... Hostia Adri, creo que hay un poli detrás mía y creo que me ha quincao, te llamo luego. Ciao”. Motocicleta de gran cilindrada, luces rojas y azules, y un poli de Tráfico que me hace señas para que aparque a un ladito. Vuelvo al mundo real: “Jo-der, me la van a meter hasta el corvejón. Tengo que reaccionar rápido". En ese momento, me acuerdo rápidamente de Juanjo y David: Nooooooo español, deje ud ya la maricada hombre, que aquí todo el mundo tiene un precio”. Uf, no soy capaz. ¿...O si?

- Buenas señor, que pena con ud pero cometió dos infracciones: una, se saltó el semáforo en rojo, y dos, estaba hablando por su celular.
- Buenas tardes señor, si que pena, ni siquiera me di cuenta del semáforo... lo del celu si, es verdad, pero ud ya sabe: el trabajo, siempre de afán, me llamaba el jefe... imposible no contestar y el manos libre lo tengo roto.
- A ver señor, documentación!
(con una cara que decía “este tío se cree que soy gilipollas”. Empezamos mal). ...Ud no es colombiano, verdad?
- (enseño mis papeles sabedor de que he malgastado ya una de las opciones de salir indemne) No señor, soy español y es que... no controlo muy bien las normativas colombianas. ¿Lo dejamos en una amonestación por esta vez?.
- (al poli se le alegra la cara: parece que voy por buen camino y empiezo a remontar el partido), jejejeje, como así señor...? nooooooo (quiere decir que si). A ver (sin convencimiento ninguno), serían dos multas; una de 280.000 pesos (97 €) por hablar por celular mientras maneja y otra, de 450.000 pesos (165 €) ,por saltarse en semáforo en rojo.
- (carajo, 262 €!) ...Y bueno, ¿no me puede poner sólo una de las dos, la más baratita?
- Bueno..... e incluso, le puedo no poner ninguna...
(me lo está dejando a huevo, “el pase de la muerte”, sólo para rematar, meterla y ganar) pero.... ¿Y yo que hago, señor?
- (mi corazón de honesto ciudadano se me dispara a mil: es ahora o nunca). .....eeeeehhhh, estoooooo...eeeeh, entonces? ¿Lo dejamos en 50 mil (17 €)?
- Ok, me parece bien.
- Voy hacía el coche...
(coño! Sólo tengo 40 mil y este tío se va a cabrear de verdad como siga haciendo el gilipollas) Señor agente, venga por favor.... es que solo tengo 40, que pena con ud.
- Bueno, vale.
- (Me tiembla la mano. Le voy a dar los 4 billetes; estoy cometiendo un delito de soborno a la autoridad. En este momento si quiere, me puede detener y voy directo al talego).
- (el poli con cara de espanto) ¡Pero señor! ¡No sea ud güevón, hombre! Démelo bien dobladito y entre los papeles del carro!!
- Ah, claro, que pena.
- (el tipo se larga hacía la moto y hace el paripé. Vuelve y me da los papeles). Tenga más cuidado pa la próxima. Que esté muy bien. Ah, oiga, ¿Le gusta el fútbol?
- Si
- ¿De que equipo?
- del Betis.
- Uy, pero van fatal.
- ya, ¿Conoce a Lopera? Triple hijoeputa malparido.
- Jajaja, que esté muy bien y que remonten.
- Gracias.

Me encierro en el carro y grito para descargar la tensión. Acabo de sobornar a un poli y la cosa me ha parecido la rehostia. Mucha más adrenalina que tirarse en puenting. No lo hagan en España.... ni en Colombia. Cuando conté “la hazaña”, me dijeron los amigos que una semana antes, habían metido en la cárcel a un hombre que intentó sobornar a un poli. Mis amigos: "no güevón, ya no se puede sobornar en Colombia ni a un poli. ¿A donde vamos a llegar?"

14 comentarios:

orfila dijo...

Pues yo creo que no sería capaz ni de hablar. La única vez que me ha parado un municipal, fue a la altura del Tremendo. En teoría, los coches particulares tienen que tirar por Gerona, pero yo seguía siempre "palante".

Y cuando me paró, me sentí como si fuera un delincuente...

Gazpacho, que sangre fría.

el aguaó dijo...

Amigo Gazpacho, ya veo que en Bogotá el riesgo no está en montarse en un tranvía que puede descarrilar a menos de 20 kilómetros por hora.

La historia es buenísima, pero yo no hubiera sido capaz. La policía me ha parado tres veces, y las tres para hacerme controles de alcoholemia.

Las dos primeras veces fueron en la misma noche. Mi primer control de alcoholemia fue sin problemas. Yo no había bebido, el policía fue educado y no hubo ningún tipo de sobresaltos. La segunda vez (que fue esa misma noche), fue en una incorporación a la autopista, con tan mala suerte que no vi el control. Cuando giro en la curva me veo: uno de los policías invadiendo el carril por el que yo iba haciendo aspavientos con uno de esos cipotes luminosos, y otro echando mano del walky con cara de ¡ostia! a cogerlo y que no escape que es el Vaquilla!, porque se creía que me iba a saltar el control. Tuve que frenar en seco. El policía gritándome y echándome a un lado, mientras mi corazón daba saltos en el suelo del coche, pues se había salido por mi boca cuando divisé los aspavientos del susodicho.

Luego vino una intensa conversación en la que intentaba explicarles que no les había visto, que no era un delincuente y que como era un carril de aceleración, lógicamente, estaba aumentando la velocidad para incorporarme en la autopista.

Al final, control de alcoholemia sin problemas y pa' casita. Ahora eso sí... el susto fue mayúsculo.

Un fuerte abrazo amigo.

Dama de sevillano nombre dijo...

¡Vaya historia!, en serio, ¿El final es real?...
Yo no tengo experiencias delictivas, porque no bebo, pero no bebo de verdad, por eso siempre voy llevando a borrachos a domicilio, fíjate, cuando hay algún evento familiar o con los amigos, me llaman y me piden cita para venirse conmigo en el coche.

Anónimo dijo...

Alfredo:

Qué máximo!!
se me ocurren miles de comentarios...
qué es el corvejón??
"mi corazón de honesto ciudadano se me dispara a mil" por dios!!! me descojono.
Y que no se me moleste nadie, pero el salto de mi mente del trancón de Bogotá a un municipal a la altura del tremendo... eso me ha puesto los vellos de punta, viva interné!!
Yo lo más asin fue pasar junto a un control de alcoholemia haciendo gárgaras con colgate volviendo de la feria de dos hermanas, óle, menos mal que no me pararon.

Anónimo dijo...

Caro Peppino:

Ja,ja,ja,ja... te estoy viendo... con la caída de ojos de perro
pachón, la boca a medio abrir... y dos gotitas chorreando por la piel
de chope... Sos grande piiiiiiveeeeee... Ja, ja, ja... (pártome la caja).

Anónimo dijo...

Es lo más gracioso que he leído en mucho tiempo. Lo cierto es que no me sorprende la historia, conozco infinidad de anécdotas de este tipo de un "andaluz en Colombia", para morirse!! y no por experiencia propia, porque no lo superaría.

Imagino que hay que verse en situación... y jugársela como lo hiciste. Me parece mucho más enriquecedora tu actitud, no somos más que las experiencias que acumulamos y esta es genial.

En fin, empiezo a leerte y me parto de risa.

Hasta otra.

Quien paga sus infracciones dijo...

Para morirse de la risa (sobretodo al imaginarse al protagonista en su trama).

Eso si, importante aclarar, que aunque la práctica sea común, no siempre hay que unirse al montón.

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

Se lo contaré a Sandro, un colombiano, que vive en Sevilla, amigo de mi hermana.

Anónimo dijo...

ya estás haciendo lo del común de los colombianos, pero éso no quiere decir que esté bien lo que hiciste (comentario de la "suegrita").

Er Tato dijo...

Coño, gazpacho, te trincó la suegra...

A eso se llama vivir peligrosamente. Recuerdos al Chávez(s)

Saludos

Sir Albertus dijo...

ILLO, ERES EL PUTO CRACK!!!!!!!!!! No resistí la tentación de leerlo pero es de esas cosas que a uno le motiva hacer cuando está en países como Colombia. Ahora sí, puedo volver tranquilo a mis quehaceres diarios. Como dijo aquel, la historia se resume en 2 palabras: IM-PRESIONANTE.

Iki dijo...

Yo espera que la historia de este post tuviera un final diferente... que te hubiera tocado el policia honesto que no se dejaba sobornar...

Sonar no cuesta nada...

Anónimo dijo...

No es necesario beber para cometer delitos, no?

Un delito puede ser... por ejemplo... SER DEL BETIS.

Yo también tenía la impresión de que el final sería diferente, que temple...

Fdo. me encanta coger ostras en las playas de Cartagena.

gazpacho con arepa dijo...

Aguaó, vaya historia...
Peppini, vos sos un grande de Rota.
A Cabezota, pásalo.
A Dama: ¿ni un traguito en Feria?
A los anónimos que les ha gustado, me alegro.
A los que esperaban un final distinto: se hizo lo que se pudo, pero para mi fue el mejor de los finales.
Y Alfredo, que malage tienes, quillo.