jueves, 27 de diciembre de 2007

adiós 2007!!!

Ea, pues ya está. Se acabó el año y yo mañana, “me abro como la yuca” hasta el día 3.
Nos recorreremos en jeep media Colombia desde Bogotá al Golfo de Morrosquillo, en pleno Caribe: Bajaremos el altiplano y llegaremos al valle del río Magdalena; subiremos Los Andes y bajaremos de nuevo; cruzaremos otra vez el Magdalena cerca de Barranquilla y el sábado por la mañana según lo previsto, llegaremos a Tolú donde cogeremos una lancha que nos llevará hasta la isla de Ceicen (bueno.... un islote de 60 X 60 metros) donde hemos alquilado una cabaña justo en la orilla del mar.

...Y aislados, sin luz, ni agua, ni cobertura de móvil, ni turistas; con menos de 20 personas repartidas por todo el islote, a 37 grados y en bañador; entre inmersiones de buceo, ron, un libro, comida de mar, arepa huevo, alguna que otra langosta, con una excelente compañía, y con la brisa del mar Caribe, me despediré de este 2007. Un año extraño, como de transición ... 365 días que resumo así:

E' un mondo difficile
e vita intensa
felicita' a momenti
e futuro incerto
il fuoco e l'acqua
con certa calma
serata di vento.
E nostra piccola vita
e nostro grande cuore



Arrivederci 2007!!
me pido la hamaca!!!!
nuestra cabaña

domingo, 23 de diciembre de 2007

Un cuento de Navidad; cuando la realidad supera a la ficción

"Con ese último rollo de película sería más que suficiente". Tantas veces había escuchado Gonzalo hablar a sus suegros de su Algeciras natal; de Cádiz; de Sevilla; de Jerez, de Málaga... que llevaba preparando este largo viaje desde hacía mucho tiempo y no quería que se le escapase ni un detalle; por fin iba a conocer la tierra de su esposa: Andalucía. Llevaba una semana revisando y limpiando su máquina de fotografiar Telka II, y su mujer, que aunque desde niña vivía en Tudela, todavía conservaba un ligero acento andaluz que le servía para reprocharle cariñosamente lo “pesaíto” que era con la dichosa cámara. Pero Gonzalo como buen navarro, era un tozudo impenitente.

Salieron de Navarra en los primeros días de febrero de 1958 y fueron cruzando la península en tren, autobús y taxis, lo cual les permitía parar donde querían y degustar la comida de los pueblos por los que pasaban, que por aquellos tiempos no es que fuese abundante. La llegada a Andalucía le pareció un infierno: pensaba que siendo navarro, estaría “curado en salud” en cuestiones montañosas, sin embargo, aquel paso por Despeñaperros fue de los peores momentos de todo el viaje: qué de curvas y cuánto vomitó aquel día... una vez recuperado, y tras aquel mar de olivos que se perdía en el horizonte, llegó Bailén; y después Andujar; y Marmolejo, y Villa del Río.... y en todos los pueblos y veredas que podía, se bajaba para retratar a familias enteras y a todas, les preguntaba nombre y dirección para enviarles la foto una vez revelada. Su mujer se reía de su noble inocencia.

En Sevilla sólo pudieron quedarse una noche. Les gustó, pero no tanto como se la habían imaginado: les resultó algo provinciana, y es que todavía estaba muy presente en el imaginario de los españoles aquella ciudad de los años 20 y 30, famosa por ese ambiente de excesos entre toreros, cantaores y literatos.

De Sevilla a Jerez intentarían hacerlo en un solo día: hasta Utrera lo harían en tren, y de ahí a Jerez irían en taxi. Y así lo hicieron. Eran las once de la mañana cuando salieron de la estación de Utrera camino Jerez donde pasarían la noche. A través de la ventanilla del taxi, Gonzalo y su mujer sólo veían campo y más campo, y entre cultivo y cultivo, algunas chozas cerca de los Cortijos. Y siempre niños; ó jugando ó trabajando en el campo, pero niños por todas partes. Llegando a una venta a la que le llamaban Santa Luisa cerca de Lebrija, decidieron bajar y tomar algo antes de llegar a Jerez. El lugar era pintoresco para hacer fotos porque había algunas chozas de campesinos cerca de un gran cortijo con dos torres al que le llamaban La Cibuta. Una vez más cogió su cámara, preparó su rollo y como había hecho tantas veces desde que salió de Navarra, empezó a fotografía todo lo que allí veía.

Retrató al completo a una familia de jornaleros que decían llamarse “los Meangos”, - a Gonzalo le daba risa que los andaluces se llamasen por su sobrenombre a modo de clan familiar con los apodos más variopintos-, y como siempre que hacía cada vez que retrataba a familias, les preguntaba la dirección. Complicado esta vez, porque vivían en medio del campo... De camino al taxi pasó andando por otra choza vecina y vio a 3 niños; dos de ellos hermanos que se reían con otra niña de una choza colindante. La foto era perfecta: “a ver niños, ¿Quieren retratarse?”. Igual por el acento extraño o por lo insólito de la situación, los tres chiquillos se paralizaron y se quedaron rígidos ante la cámara. La madre de la niña que andaba por allí, se apuntó también al retrato y así quedaron los 4 para el encuadre: los dos hermanos, la niña y su madre. “Que buen retrato”, pensó Gonzalo: “una, dos... ¡Foto!”. Subió al taxi con su mujer y completó su viaje: Jerez, Cádiz y por fin, Algeciras.

La mayoría de las fotos, una vez reveladas en Tudela, fueron enviadas a sus retratados, tal y como había prometido Gonzalo. Algunas se las quedó él y otras se perdieron.
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Terminaron los 50 y llegaron los años 60, y con ellos, el boom económico de España y el turismo; La guerra del Vietnam, las revueltas estudiantiles de mayo del 68, la llegada del hombre a la Luna... Los años 70 trajeron por fin el ocaso de una época oscura: la dictadura y la muerte de Franco; Llega la Democracia, la Constitución, las Autonomías, la Primera Copa del Rey para el Real Betis Balompié... Los 80 empiezan con la llegada del Gernika a España, el Mundial 82, la entrada de España en la OTAN y en la Unión Europea; el estado del bienestar y empieza a vislumbrase la caída del Muro de Berlín... Con los 90 vienen las Olimpiadas y la Expo, abriéndose España definitivamente al mundo. Llegan los primeros inmigrantes y nuestros emigrantes empiezan a volver... y un día del año 1998, Gonzalo, al abrir un libro en su casa de Tudela, se le caen unas cuantas fotografías de aquel viaje que hizo a Andalucía en el año 1958. No recordaba donde estaban tomadas esas fotos pero en el reverso ponían: familia de los Meangos. La Cibuta, Lebrija. No lo dudó ni un momento y aunque hubiesen pasado 40 años y 8 meses, la palabra de un navarro no se incumplía jamás. Así fue como Gonzalo escribió una carta pidiendo disculpas por el retraso de 4 décadas y mandó las fotos en un sobre.

Cuando esa carta llegó a Lebrija esa dirección ya no existía: ni había choza, ni familia "Meango", ni nada de nada; en ese lugar lo único que quedaba en pié era el cortijo y la venta Santa Luisa junto a la Nacional IV. Sin embargo, otras de las direcciones que puso Gonzalo era la de un familiar de los Meangos que por el año 58 vivía en el pueblo pero que ya llevaba muerto muchísimos años. Por lo tanto, sin destinatarios, la carta se quedó en la oficina de correos de Lebrija durante algún tiempo hasta que un día, cuando ya iba a ser devuelta, un cartero, “el botifarro” -ya jubilado-, pidió que se la diesen porque creía conocer a uno de los antiguos “Meangos”, hijo del destinatario muerto hacía ya muchos años. Lo encontró, e intrigados, abrieron el sobre y leyeron atónitos la carta que iba acompañada de varias fotografías. Entre las fotos, venía una que no era de “Los Meandros”, sino la de aquellos dos hermanos que se reían con la chiquilla de la choza de lado: mi tío Salva, sentado en el suelo y mi madre, que le coge con la mano derecha la cabeza.


Dedicado a Don Gonzalo Cordero que 40 años y 8 meses después, hizo honor a su palabra. Y a sus 92 años, sigue vivo para contar esta historia.



martes, 11 de diciembre de 2007

New York Times escoje a Bogotá como uno de los lugares que vale la pena visitar en el 2008


Por su diversidad cultural y encanto colonial, son las razones por la cual, la sección de viajes del New York Times ha elegido a Bogotá entre las 53 ciudades recomendadas para visitar en el próximo año 2008

The New York Times ya publicó en febrero de 2006 un artículo titulado 'Bogotá ya no es solo para valientes'. Y dice: "Es un lugar fabuloso para visitar (...) un escenario que vibra con restaurantes, museos de gran nivel y un encantador barrio colonial".


Lonely Planet, (la Loli plane, como dice un colega) considerada la biblia del turismo mundial, alabó el carácter "cosmopolita" de Bogotá.

Vanity Fair (edición italiana) incluyó en enero de este año a Bogotá en una lista de seis 'paraísos escondidos', por su oferta gastronómica, cultural y arquitectónica.

En noviembre de 2006, la ciudad recibió su reconocimiento máximo al ganar el premio de la X Bienal de Arquitectura de Venecia (Italia), por ser "una señal de esperanza para otras ciudades, por ricas o pobres que sean".
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Me alegra mucho esta noticia porque pocos países lo han tenido tan difícil como Colombia: Estar tan estigmatizados en el mundo como éste y "darle la vuelta a la arepa" es una tarea titánica. Me estremece pensar en el brutal poder que ejercen los imaginarios colectivos entre los ciudadanos de Europa y de EEUU y cómo éstos desacreditan lo que sea sin conocer.

Varios de mis mejores amigos/as no vendrán jamás a verme porque sus novias&esposas/os tiene pánico a la palabra COLOMBIA, aunque alguno/a no sepan ni situarla bien en el mapa "ni farta que hase, joé" como me diría una que me se. Me da lástima por ellos porque se perderán uno de los países más alucinantes del mundo.
Enhorabuena, cachacos!



lunes, 3 de diciembre de 2007

un Papa Noel saetero

De un tiempo a esta parte había visto a Papa Noel en las fachadas de algunas casas de muchas maneras: trepando a modo de planta enredadera, en una escalera, colgado de una cuerda e incluso ahorcado. Pero nunca había visto esto: un Papa Noel de tamaño 1:1 a punto de arrancarse con una saeta.
"Fijarse bien" en el detalle de las manos: la izquierda templa y la derecha en el pecho con un sentimiento que no se pué aguantá


En este balcón Señora
Yo te canto con amor,
pues aunque soy de Laponia
te llevo en el corazón
Por ser Guapa y Soberana