martes, 26 de febrero de 2008

no todo es El Dorado

No todo es El Dorado en Colombia y además, tampoco quisiera dar una imagen sesgada de la realidad.
Cuando uno hace un curso o master en cooperación internacional, comercio exterior, relaciones internacionales, etc y van explicando Hispanoamérica país por país, todo va bien hasta que un día toca explicar Colombia. A veces se lo saltan y cuando algún alumno pregunta: “¿Y Colombia?”, si el profesor conoce bien la realidad latinoamericana suele quedarse callado durante un par de segundos sin saber que decir, hasta que al final con una sonrisa cómplice suelta: “uffff, Colombia es punto y aparte... necesitaríamos un módulo entero para explicar bien este país. Lo que si puedo deciros es que, cuando se conoce y se vive, se mete en las venas y ya no se suelta”.

Colombia es de una complejidad fuera de lo común: cualquier Estado normal no podría soportar tener una guerrilla desde hace más 40 años, las FARC, con 20.000 personas; otra, el ELN, de 4.000; unos paramilitares infiltrados en la política que “controlan” como la mafia siciliana varias partes de país, 3 millones de desplazados internos por culpa del conflicto (uno de los índices más grandes del mundo), una población afro e indígena dejada de la mano de Dios - mejor dicho del Estado- constantemente masacradas unas veces por los paramilitares; otras por la guerrilla, unos desmovilizados que han entregado las armas y que el Estado tiene que hacerse cargo de ellos, el problema del narcotráfico, violación de los Derechos Humanos, trabajo infantil, desnutrición, minas antipersonales regadas por muchas zonas del país (minas que por cierto ha vendido España durante muchos años), desigualdad social, más de 1000 secuestrados..... Pues le cuentas esto a cualquier extranjero y le parece imposible que esto funcione y sin embargo, el país marcha, se vive, se goza.... y “se te mete en las venas y ya no se suelta.”

Cada uno de estos problemas es un universo de una complejidad brutal que requiere un post demasiado profundo para el conocimiento del que dispongo, y como uno de los ideales de este blog dice “... que nace sin pretensiones ni propósito alguno, quiero haceros partícipe de las cosas que me gusta contar”, pues voy a hacer eso, simplemente contar lo que ven los ojos de un europeo incrédulo que desde hace 3 años no ha dejado ni un solo día de sorprenderse, para bien y para mal, de todo lo que le rodea.

Mañana, los desplazados.


viernes, 22 de febrero de 2008

Honda, sin más

Últimamente voy de “descubrimiento en descubrimiento”, quizás porque ya veo en el horizonte mi partida y eso me hace ser selectivo a la hora de escoger los lugares a los que quiero ir.
El fin de semana estuve en Honda, un pueblo que durante mucho tiempo fue “puerto” de Bogotá. Un puerto un tanto extraño ya que la capital queda a 2.600 metros de altitud sobre el nivel del mar - o como dicen los bogotanos “a 2.600 metros más cerca de las estrellas”-, a 1.000 kms de la costa y a 120 kms de Honda. Pero no importa: el gran río Magdalena es el que vertebra Colombia de sur a norte y el que durante mucho tiempo abastecía a las poblaciones del interior de barcos que proveían de Cartagena o Barranquilla. Y en la ribera del Magdalena queda Honda.

A Honda la llaman “la ciudad de los puentes... dizque tiene más de 40”. Yo no lo comprobé, pero si vi que tenía muchos, uno de ellos extraordinario. En la actualidad es una ciudad de paso para los colombianos ya que comunica Bogotá con el Eje Cafetero y con la troncal del Caribe cuando vas hacía la costa, y sinceramente, si la juzgamos por ese trocito de ciudad que recorremos al pasar, no es muy atractiva que digamos.
Pero a Honda le pasa como a muchas personas, que si te quedas en la epidermis te decepcionan, y si llegas al corazón te sorprenden gratamente: una vez pasado el primer puente, los cientos de puestos callejeros de pescado y fritanga que surcan las dos orillas, las miles de personas que venden, compran ó deambulan con vallenato ensordecedor como música de fondo... una vez pasado todo ese jaleo y si te adentras, te encuentras con un espectáculo de silencio, calles de piedra, muros altos encalados que encierran jardines y dejan escapar alguna buganvilla, y casas coloniales, muchas de ellas en ruinas, que hablan de su esplendoroso pasado.
Una vez alguien me preguntó porqué me gustaba tanto Colombia. Muchas veces creo que es por la sensación de autenticidad, de ser el primero en llegar, en descubrir maravillas a cada rato que sabes que durante mucho tiempo permanecerán ocultas para los extranjeros. Si este pueblo estuviese en Italia, España o Francia, en cada esquina habría una enoteca, paninoteca, tienda de aceites, productos delicatessen, Hotel con encanto, Hotel Boutique, etc, etc, con una repulsiva sensación de haber entrado en un "parque temático". Aquí llegas, y palpas que todavía hay gente autóctona, pueblos rebosante de vida, con tiendas de chunchullo, mollejas, morcilla y arepas, aguardiente y mucho ron.

El fin de semana además, coincidimos con las fiestas de Honda, la subienda. Un espectáculo que se celebra en febrero y que desde tiempos lejanos festeja la época cuando los peces remontaban el río para desovar y eran pescados en las orillas de Honda. Menos del encierro, participamos en todo

PD. Oscura, me tienes intrigado... ya veo que me conoces bien. Pero entonces sabrás que los contactos en su día los tuve; después de 4 años ya no me conoce ni el Tato... Bueno, el de la taberna, si.

Honda

no comment

la Reina de las Fiestas posa para gazpacho con arepa

esperando al toro

fiesta de la subienda en Honda

calle de Honda
calle de Honda
"los guardianes del puente"
casa de Honda
calle de Honda

martes, 12 de febrero de 2008

Pura magia: MOMPOX

Sin duda uno de los pueblos más extraordinarios de Colombia. Situado en un margen del río Magdalena, afortunadamente a este lugar jamás llegó la especulación inmobiliaria ni el turismo de masas... y ni creo que llegue en muchos años. Se trata de un pueblo andaluz "clavado" en el Departamento de Bolívar y congelado en el tiempo desde la época de la Independencia. Son cuatro locos (como yo) los que se acercan a visitarlo. La locura está en llegar hasta allí: si la NADA fuese una región, ahí se encuentra Mompox. No queda camino de nada; hay que ir hasta allí.

Fundada en 1540 por Alonso de Heredia, toma el nombre del cacique indígena Mompoj, y desde el principio se convierte en una de las ciudades más importantes de Nueva Granada. Su posición estratégica y su importancia histórica quizás no se entienda actualmente pero en su momento sí: era puerto navegable del interior, estaba a un día en barco de Cartagena de Indias y por lo tanto, quedaba resguardada de los ataques piratas. Está casi comprobado que desde su fundación fue habitada por familias de Sevilla y de pueblos de la ribera del Guadalquivir. A mi no me cabe la menor duda. Estoy convencido que si alguien quisiera saber cómo era Coria del Río o Sanlúcar hace tres siglos, debería conocer Mompox. Y a todo esto, añádele la magia del caribe colombiano y de la cultura afro. Su mejor ejemplo: Totó la Momposina. Elegancia astral.
Entra en decadencia a finales del XIX cuando ese brazo del río Magdalena cambia de curso, el Caribe “se calma” de ataques piratas, y Barranquilla toma importancia como primer puerto de Colombia, quedando fuera de las conexiones por tierra entre la capital y la costa. Pero gracias a eso nos queda la magia de un lugar varado en el tiempo...

Si eres de los que enciman te gusta la aventura, el viaje toma más aliciente porque llegar hasta allí es una auténtica odisea: desde Sincelejo hay que tomar una carrerita hasta Magangué. De allí, un planchón te cruzará el río Cauca en su desembocadura en el río Magdalena. Una vez en tierra, otra carreterita te lleva por fin hasta Moxpox. Si a la vuelta no quieres ir por el camino de ida para no dar la vuelta más grande del mundo y quieres desembocar en la troncal del Caribe a la altura de El Burro, ármate de paciencia, móntate en un buen Jeep, esquiva las vacas que te encuentres por el camino, ponte un pañolito en la cara para el polvo, y disfruta del paisaje de la Colombia profunda. Ah, y no des mucha “papaya” porque la zona es algo paramilitar (y antes guerrillera). Pero sin duda es de las experiencias más bonitas que puedas hacer en Colombia.

En 1995 fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
ida: carreteras colombianas
ida: la espera para cruzar el río Cauca. Magangué
la ida: gente esperando el planchón. Magangué
ida: el planchón en el río Cauca. Magangué
Descarga de el planchón
Mompox
Mompox

Mompox. Ribera
Mompox
Mompox. Desayunadero
Mompox
Mompox


Mompox. Foto Camila Salamanca
Mompox
vuelta: carretera Mompox-Troncal del Caribe
vuelta: carretera Mompox- Troncal del Caribe


vuelta: carretera Mompox-Troncal del Caribe

viernes, 8 de febrero de 2008

Locombia II (en clave de humor)

cambiamos de tercio y seguimos nuestro recorrido por la iconografía colombiana. Aquí os dejo una peluquería en Santa Marta y una Romería en un pueblo del Dpto. de Cundinamarca.

Peluquería en Santa Marta

Foto Pedro Franco
foto Pedro Franco
foto Pedro Franco

martes, 5 de febrero de 2008

Bogotá 4//02//2008

Creo que desde la Manifestación contra la Guerra de Iraq, no asistía a una marcha tan heterogénea como la de ayer. Es más, entre la mañana despejada que hizo y el carácter alegre de la manifestación, por momentos la Carrera Séptima de Bogotá me recordaba a la Avda. de la Constitución en Sevilla: gente anciana, niños, padres y madres, bebés, estudiantes, curas, monjas, hippies, sindicatos, uribistas, oficinistas, malabaristas... fue impresionante ver 14 kilómetros repleto de gente en un ambiente festivo pero a la vez reivindicativo. No tengo ni la más remota idea de cuántas personas podía haber, pero yo calculo que a los 2 millones se podía llegar fácilmente. Sin embargo, creo que lo más impresionante fue ver después como en todas las capitales del mundo, hubo gente que se manifestó por la misma causa: LA PAZ. Mereció la pena.

Y si una imagen vale más que mil palabras, aquí dejo varias.


















Bogotá 4//02//2008