lunes, 23 de julio de 2007

La Guajira

En la parte más septentrional de Colombia, (y de América del Sur) y lindando con el mar Caribe y con Venezuela, se encuentra el Departamento de La Guajira: la tierra del Vallenato, de los indios Wayuú, del mítico Cabo de la Vela, del desierto, y del contrabando.
Lugar inhóspito pero de una belleza salvaje, ¿Quién dijo que en Colombia sólo había exuberancia? Cuando llegas a esta península te da la sensación de haber cruzado el océano Atlántico y encontrarte de repente en las playas de Senegal o Mauritania.
Del vergel de la Sierra Nevada y del Parque Tayrona, al desierto guajiro, tan sólo hay 200 kilómetros y una sucesión de paisajes espectaculares.
Llegar hasta el Cabo de la Vela, el extremo norte de la Guajira, no es fácil: una vez en Rioacha -la capital del Departamento, tendrás que desplazarte a Uribia, la que llaman capital indígena. Esta ciudad, por lo que verdaderamente sorprende es por la cantidad exagerada de bolsas de plástico que te encuentras tiradas por las calles o enganchadas a los matorrales y cactus de los alrededores... Vamos, un auténtico basural. Uribia es el último lugar para aprovisionamiento de agua, de ron y de gasolina venezolana de contrabando (buena, bonita y barata). De allí se sale en jeep hacía el Cabo de la Vela: la punta más septentrional de América del Sur.
Por fin, después de 2 horas de travesía por el desierto, se llega al Cabo. Si coincide con la caída de la tarde, la sensación paz y calma se acentúa: Ante ti se te abre una bahía de mar serena y silenciosa, y una puesta de sol que jamás olvidarás. Por la mañana, otro espectáculo de la naturaleza te sorprenderá: el contraste del color turquesa del Caribe, el dorado de la tierra árida, y el viento.
Los lugares para quedarse por el Cabo de la Vela, son unas pocas rancherías que tienen los indios Wayuú. Muchas veces son simplemente unos sombrajos con chinchorros (hamacas muy anchas y coloridas que son auténticas obras de arte), sin luz ni agua. Pero hospedarte a 5 metros de la orilla y mirando las estrellas desde tu hamaca, es una sensación de felicidad indescriptible... hasta que llegan “los turcos de Maicao” con sus “narco-toyotas” y ponen vallenato a toda potencia mientras se dedican a beber güisqui hasta el amanecer. Una manera cualquiera de joder un momento místico y de que empieces a odiar la música vallenata.
Es el momento perfecto para irte entonces al sur de la Guajira, pegado a la Sierra Nevada, donde se encuentran unas playas maravillosas al estilo de las del Parque Tayrona pero mucho menos masificadas. Ah, el Cabo de la Vela además, es uno de los mejores spots de Sudamérica para hacer windsurf y kitesurf. Merece la pena.

la Guajira, Cabo de la Vela.
la Guajira, Cabo de la Vela.
la Guajira, Cabo de la Vela. Las rancherías

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