¡Viva er Betis manque pierda! Dos mitos del beticismo: Lorenzo Serra Ferrer y Alfonso. Subcampeones de Copa, 1997
Campeones de España, 2005
Juan José Cañas, capitán
la afición
El Betis de hoy. Partido del Centenario, Betis 1- Milán 0
historias de ida y vuelta
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Tribeca
Divisando Providencia desde la avioneta
Playa de Manzanillo. Niños de la isla jugando, como todos los días de sus vidas
Donde Alan. El Divino NIño
Providencia desde los cayos
Uno de los cayos de Providencia

La primera vez que los vi fue en la sala Teathron, en el barrio de Chapinero de Bogotá casi recién llegado a estas tierras. Compartían cartel con Sidestepper, la propuesta musical más interesante de Colombia. Éstos, que eran el grupo estrella, tocaron los primeros y cuando acabaron se fue media sala. Y yo también me hubiera ido de no ser que me estaba ligando a Adriana: después del conciertazo de Sidestepper, lo mejor era largarse con la chica a otra parte. Pero ella no, la niña quería salsa y había que quedarse. Esa noche estaba dispuesto a “tragármelo todo”... e incluso a Manolo Escobar si hubiera hecho falta. *Inciso para los colombianos: la salsa que llega a España tiene la calidad de una balada de José Luis Perales o Paloma San Basilio. La salsa que nosotros escuchamos allí es una herejía para ustedes; es lo mismo que cuando algunos me hablan aquí de “flamenco = Gipsy Kings”. Esa noche, yo sabía de salsa lo que un colombiano puede saber de un martinete.
Sigo. De pronto empieza a subir al escenario gente y más gente, y empiezan a tocar...
La 33. Creo que si me hubiesen hecho una foto en ese momento, hubiera salido con una cara de gilipollas tremendo: con la boca abierta, embobado con aquel ritmazo frenético, con esa orgía de saxofones, trompetas, trombones, congas, piano, la peculiar voz "metálica" del cantante... Estaba absorto, alucinando con todo aquello. Esa noche empecé a saber que coño era la salsa.
La 33 es una banda bogotana que ha sabido mezclar perfectamente toda la herencia del sonido Latin Jazz neoyorquino de los años 70, el son cubano de los 50 y el mambo de Pérez Prado. En estos casi 2 años que ha pasado desde aquella noche en Teathron, esta orquesta se ha consolidado como una de las mejores bandas actuales de salsa de todo el Caribe, consiguiendo incluso la aceptación de los más recalcitrantes salseros. Después vino Berlín, Hamburgo, Viena, Bélgica, Lugano, Milán, Torino, Genova, Quito, Caracas, Amsterdam, Liverpool, Barcelona....
Ahora, asistir a los conciertos de esta gente se ha vuelto complicado porque hay hostias para conseguir entradas. Pero merece muchísimo la pena verlos en directo porque te aseguran el parradón: Este grupo transmite y la gente baila desenfrenada haya espacio o no. Da igual. Si no bailas con La 33 es que tienes que estar lisiado.
Aquí os dejo una de las canciones más populares de La 33: La Pantera Mambo. Una versión del clásico de Henry Manzini.
Mónica Barreneche y Mr Ringo di Pietro. Mía
Dos cholas en Machu Pichu. Mónica Barreneche
David Rugeles. Mónica Barreneche
para revista. Mónica Barreneche
para publicidad. Mónica Barreneche
Medellín. Parque de los Deseos. Foto de Juan David Uribe de un proyecto suyo
Medellín. El Metro. Foto de Juan David Uribe
Medellín. Plaza Botero y Museo de Antioquia
Medellín
Medellín
Este pintoresco rincón del departamento boyacense, se ha convertido en un punto clave de escapada para los bogotanos los fines de semana.
A mitad de camino entre un pueblo andaluz-castellano manchego, un parque temático, o un decorado para películas como el Zorro; a este pseudo “invento” para bogotanos hay que reconocerle la buena vibra que desprende. Sitio de encuentro de gomelos (pijos), hippys en busca de un buen viaje a base de setas alucinógenas, jubilados, ó bohemios, es un lugar ideal para cabalgatas, para los amantes de las cometas, para emborracharse en las escalinatas de la plaza a base de guaro (aguardiente), para comprar artículos de lana, para simplemente ver pasar a gente, y sobre todo, para visitar su mercado los sábados por la mañana.
Esto último, es un deleite para los sentidos que merece la pena ver: para un europeo como yo, que nunca antes ha visto ni la mitad de la mitad de los productos que allí se venden, aquello se convierte en un auténtico espectáculo visual mezclado de olores y los sonidos. No dejen de probar para desayunar en los asaderos del mercado, el caldo, la morcilla y las gallinas (tienen el huevo dentro: como cuando era pequeño y me lo daba mi abuela). Una manera fantástica de empezar el día. Y ligera...
En Villa de Leyva, hace algo más de cuatro siglos, a un andaluz como yo, le dio por escribir y escribir, y completó el poema mas extenso jamás escrito en español: Elegías de Varones Ilustres de Indias. Se llamaba Juan de Castellanos y este año se celebra el IV Centenario de su muerte.
Villa de Leyva. Plaza Mayor
Villa de Leyva. Plaza Mayor
Villa de Leyva. Plaza Mayor
Villa de Leyva. Una casa de la Plaza Mayor
Villa de Leyva. El Infiernito, lugar de culto prehispánico dedicado a la fertilidad